Brasil se encuentra en máxima expectativa ante el balotaje presidencial que definirá el futuro del país vecino. Los candidatos Lula da Silva y Jair Bolsonaro cerraron sus campañas en importantes distritos electorales, buscando captar el voto de los indecisos.
La campaña electoral se ha centrado en San Pablo, Minas Gerais y Río de Janeiro, distritos clave que concentran cerca del 40% del electorado. La importancia de estas regiones radica en que, históricamente, quien gana en ellas, se alza con la presidencia.
El Ministerio de Defensa ha desplegado un operativo de seguridad con 25 mil efectivos para garantizar el orden durante las elecciones, que se perfilan como una de las más polarizadas de la historia brasileña. Se espera una alta participación, con la instalación de numerosas urnas electrónicas y un fuerte dispositivo logístico para asegurar el normal desarrollo de la votación.