Durante el debate presidencial en Brasil, Lula Da Silva afirmó que, de no ser por los gobiernos del PT, el salario mínimo actual sería de 900 reales, lo que equivale a unos 150-160 dólares. Esta declaración busca contrastar su gestión con la de Bolsonaro, a quien acusa de proponer un ajuste más severo.
Bolsonaro, por su parte, cuestionó a Lula sobre si la gente llegaba a fin de mes con su sueldo, haciendo referencia a la situación económica en Argentina. Ambos candidatos se atacaron mutuamente, reflejando la polarización y la importancia de la economía en la recta final de la campaña.
La contienda electoral se presenta reñida, con ambos candidatos enfrentando acusaciones de corrupción. La relación de Brasil con Argentina y el tipo de cambio del dólar brasileño son factores que podrían influir en la economía argentina si Lula resulta electo.