El segundo debate presidencial entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro se caracterizó por un tono agresivo y acusaciones mutuas. Si bien algunos medios internacionales consideraron que Lula ganó el primer debate, en este segundo se percibió una mayor paridad.
Un momento de tensión se generó cuando Bolsonaro mencionó los nueve dedos de Lula, a lo que este último respondió defendiendo su trayectoria laboral. Este cruce verbal generó un fuerte impacto y fue considerado por algunos como un error de Bolsonaro.
La paridad en el debate y los incidentes verbales marcaron la recta final de la campaña, con ambos candidatos buscando consolidar su base electoral y atraer a los votantes indecisos.