Los candidatos presidenciales de Brasil, Lula da Silva y Jair Bolsonaro, se enfrentaron en un crucial debate televisivo a pocos días de la segunda vuelta electoral.
El debate, que tuvo lugar en la sala de prensa ante una gran concurrencia de periodistas nacionales e internacionales, se centró en temas como la relación con Estados Unidos y China, el endeudamiento ciudadano, la deuda pública, la salud y la inteligencia artificial.
Ambos candidatos buscaron presentar sus propuestas y diferenciarse del oponente, en un contexto de alta polarización política. Se observó una notable expectativa en la sala de prensa, con periodistas de diversos países siguiendo de cerca el desarrollo del debate.
Las encuestas sugieren un escenario de paridad, con la posibilidad de un "voto vergonzante" o silencioso que podría inclinar la balanza. La elección definirá el futuro del país sudamericano y tendrá repercusiones a nivel regional y global.