Se discutieron las reglas para el último debate presidencial, enfocándose en la libre circulación de los candidatos en el escenario. Se analizaron las estrategias de movimiento y gestos durante el debate, y cómo esto puede afectar la percepción pública y la difusión en redes sociales.
Un punto clave fue la posibilidad de que un candidato se posicione detrás del otro, como ocurrió en debates anteriores, lo que podría generar desventuras o distracciones. Se enfatizó la necesidad de que los candidatos hablen de temas puntuales y eviten generar controversia a través de sus movimientos o expresiones faciales.