Un movimiento estudiantil en Serbia se perfila como una fuerza política importante de cara a las próximas elecciones, desafiando al actual presidente Aleksandar Vučić.
Los estudiantes, que comenzaron a protestar tras un accidente ferroviario, exigen justicia y transparencia. A pesar de la falta de detalles sobre su plan de gobierno, buscan luchar contra la corrupción, promover la libertad de prensa y reformar la educación.
La incertidumbre sobre cómo gobernarían si ganan las elecciones genera debate, mientras se preparan para supervisar los colegios electorales y aprender de la experiencia.