El gobierno francés movilizará a 70.000 efectivos policiales a nivel nacional para contener las protestas convocadas este fin de semana, tras los disturbios que dejaron miles de detenidos y comercios saqueados.
Se han prohibido o restringido las manifestaciones en varias ciudades clave como Lyon, Marseille y Nisa. Las autoridades reforzarán la vigilancia en carreteras, estaciones de tren y aeropuertos con unidades antiterroristas y brigadas especiales.
Los comerciantes, preocupados por la situación, se preparan con medidas de autodefensa. El presidente Emmanuel Macron se reunió con representantes de los estudiantes y definió los recientes incidentes como un ataque con tinte racista, mientras la fiscalía investiga el caso como crimen terrorista.