El ministro del Interior francés, Gérald Darmanin, anunció el despliegue de 70.000 efectivos de seguridad en todo el país para mantener el orden ante el temor de nuevos disturbios.
La extrema izquierda ha sido acusada de incitar al saqueo y la violencia, mientras los comerciantes parisinos reforzaron sus locales tras los actos vandálicos del fin de semana.
Se teme que las manifestaciones previstas para el sábado puedan derivar en nuevos actos violentos.