Se critica duramente la ineficiencia y lentitud del sistema judicial argentino, ejemplificada en el caso Maradona, que tardó seis años en llegar a juicio.
Se compara este caso con otros juicios históricos que se resolvieron en plazos mucho menores, evidenciando una falla estructural en la administración de justicia del país.
Se cuestiona la imagen internacional de Argentina como país con una justicia deficiente, y se subraya la necesidad de reformas profundas para garantizar la equidad y la celeridad en los procesos legales.