Se investiga la posible presencia de "infiltrados" en las manifestaciones en España, con el objetivo de desestabilizar y desvirtuar los reclamos legítimos de los ciudadanos, como los relacionados con la vivienda y la educación.
La periodista Abril Rea, al cubrir las protestas, notó diferencias de conducta y ausencia de consignas claras en algunos grupos, sugiriendo que no se trataba de las protestas habituales. Se menciona la posibilidad de que grupos radicalizados o con agendas ocultas estén aprovechando la situación.