El debate presidencial brasileño abordó la propuesta de "tarifa cero" en el transporte público, impulsada por Luiz Inácio Lula da Silva, con Jair Bolsonaro mostrando alineamiento en la discusión.
Lula argumentó que la medida permitiría a los trabajadores tener días libres y visitar familiares sin costo de transporte, mientras que Bolsonaro no se opuso explícitamente.
Se señaló que la implementación de una medida así requeriría significativos subsidios estatales y podría agravar el déficit fiscal de Brasil, que ya es considerable.
La viabilidad de la "tarifa cero" se pone en duda en economías desarrolladas con amplios recursos, y se plantea el desafío de su financiación en el contexto económico brasileño actual.