En un análisis profundo, se debatió la compleja situación del peronismo y las estrategias para afrontar futuras elecciones.
Se cuestionó la lógica de facciones internas y la falta de discusión sobre la construcción de un proyecto a futuro, sugiriendo que la prioridad actual es la pelea interna y cómo perjudicar al adversario.
Se planteó la necesidad de un nuevo liderazgo, señalando que ni Axel Kicillof ni Máximo Kirchner, en las condiciones actuales, están ejerciendo ese rol.
Se enfatizó que la reconstrucción del peronismo implica asumir errores pasados y que la dinámica de peleas internas es una fase natural de este proceso, aunque se advirtió sobre las consecuencias si esta situación se prolonga sin una resolución clara.