Existe incertidumbre sobre la fiabilidad de las encuestas electorales en Brasil, especialmente tras la sorpresiva paridad en la primera vuelta, cuando las proyecciones favorecían a Lula.
Se plantea que la definición del balotaje podría depender del voto de quienes eligieron a terceros candidatos y de la participación de aquellos que no votaron en la primera instancia.
La experiencia argentina en el manejo de datos electorales se menciona como contraste ante la rapidez del sistema brasileño.