La situación política en Brasil, marcada por una extrema polarización entre Lula y Bolsonaro, se asemeja a la de otros países latinoamericanos, incluyendo Argentina.
Se señala que temas cruciales como la educación, la situación de los jubilados o las personas con discapacidad quedan fuera de la agenda de los candidatos, quienes se centran en el campo económico y el mercado.
La discusión se reduce a la dicotomía de modelos, sin abordar problemáticas sociales fundamentales.