Se reflexionó sobre la naturaleza del poder como una "enfermedad incurable" y la importancia de la institucionalidad y la formación como "vacunas" contra sus efectos.
Se destacó la vocación de servicio como motor para la participación política, incluso frente a la percepción negativa de los políticos.
Se enfatizó la necesidad de formar a jóvenes con vocación de servicio en la administración pública, ya que muchos fracasan por desconocimiento del funcionamiento estatal.
Se propuso una reforma del Estado que involucre una mayor participación ciudadana y menos concentración de gobierno, a través de mecanismos modernos como el blockchain.